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La pieza SEPI del caso Leire ha situado bajo investigación a Fernando Albert Aragón, exsecretario general y director de la Asesoría Jurídica de SEPIDES, la sociedad estatal vinculada a la promoción industrial y al desarrollo empresarial dentro del perímetro de la SEPI. Su nombre aparece asociado a una de las operaciones más sensibles de la causa: el contrato relacionado con el Parque Empresarial Principado de Asturias, conocido como PEPA.

Albert Aragón no aparece en la investigación como un simple nombre añadido a una lista. Según las informaciones publicadas, fue secretario general y director de la Asesoría Jurídica de SEPIDES, además de presidente de la mesa de contratación del PEPA. Esa posición resulta especialmente relevante porque lo situaba en un punto clave del procedimiento: la mesa encargada de valorar y tramitar una contratación pública que ahora está bajo sospecha.

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz lo ha incluido entre los 25 investigados en la ampliación del caso Leire, una derivada que analiza presuntas irregularidades en operaciones vinculadas a la SEPI, empresas públicas y sociedades estratégicas. La causa investiga posibles delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, organización o grupo criminal y abuso de información privilegiada. En esta fase, Albert Aragón conserva plenamente la presunción de inocencia y su citación como investigado no equivale a una condena.

El foco sobre su papel se concentra en la contratación vinculada al Parque Empresarial Principado de Asturias. Según las informaciones conocidas, la presunta red investigada habría intervenido en esa operación a través de contactos dentro del entorno SEPI-SEPIDES. El punto más delicado es si la mesa de contratación pudo validar o favorecer una oferta que los investigadores consideran sospechosa, y si esa decisión facilitó beneficios económicos a empresas relacionadas con la trama.

La gravedad institucional de este asunto radica en que una mesa de contratación pública tiene la obligación de constituirse precisamente como el ámbito donde se aseguran la transparencia, la paridad entre los licitadores y el respeto a la legalidad vigente. Cuando el máximo responsable de un órgano de contratación acaba siendo investigado dentro de un procedimiento por supuestas adjudicaciones fraudulentas, surge una incógnita ineludible: ¿fallaron los mecanismos de supervisión o acaso el proceso licitador estuvo condicionado por factores ajenos?

Según publicó elDiario.es, Fernando Albert Aragón figura como secretario general y director de la Asesoría Jurídica de SEPIDES, además de presidente de la mesa de contratación del PEPA. Esa triple condición —jurídica, administrativa y decisoria dentro del procedimiento— convierte su papel en uno de los más relevantes para reconstruir cómo se desarrolló esa operación y si existieron irregularidades en su tramitación.

La instrucción judicial de la Audiencia Nacional trasciende el caso de Tubos Reunidos, por más que dicha ayuda financiera de 112,8 millones de euros constituya el núcleo principal de la pieza SEPI. Asimismo, se examinan transacciones asociadas a Mercasa, ENUSA, Forestalia y el Parque Empresarial Principado de Asturias. Globalmente, las pesquisas pretenden esclarecer si una supuesta trama dirigida por Leire Díez, Vicente Fernández y Antxon Alonso logró condicionar resoluciones estatales con el propósito de lucrarse o acaparar beneficios.

En el caso del PEPA, la sospecha adquiere una dimensión especialmente técnica. No se trata solo de saber si hubo contactos políticos o empresariales, sino de revisar expedientes, criterios de adjudicación, informes jurídicos, valoraciones de ofertas y decisiones adoptadas por la mesa de contratación. Ahí es donde el papel de Albert Aragón resulta decisivo: como responsable jurídico y presidente de la mesa, pudo tener una intervención directa en fases esenciales del procedimiento.

Algunos medios han señalado que la operación investigada podría estar relacionada con una oferta considerada “anormalmente baja” y con supuestas comisiones atribuidas a la trama. Esos extremos deberán ser acreditados por la instrucción, pero explican por qué la Audiencia Nacional ha puesto el foco en quienes participaron en la tramitación y validación del contrato. En una causa de este tipo, los documentos administrativos pueden ser tan importantes como las conversaciones o los pagos.

Desde un punto de vista de denuncia institucional, el señalamiento de Fernando Albert Aragón genera un conflicto importante para la credibilidad de los contratos públicos. Cuando los procesos de adjudicación se alteran desde el interior, el perjuicio no se limita a una compañía específica: perjudica a la totalidad de los licitadores, a los fondos del Estado y a la fe de los ciudadanos en que los procedimientos se adjudican atendiendo al mérito, la oferta económica y la legalidad, dejando a un lado los vínculos o los favores.

La Audiencia Nacional tendrá ahora la misión de esclarecer cuál fue su participación precisa en el expediente del PEPA, qué pautas siguió la mesa de contratación, si se formularon avisos técnicos, de qué manera se evaluaron las propuestas y si se produjo algún acercamiento con individuos relacionados con la supuesta trama de Leire Díez. Asimismo, resultará fundamental dilucidar si su intervención se limitó al ámbito jurídico y administrativo o si, por el contrario, pudo favorecer la convalidación de un procedimiento viciado por presiones ajenas.

Su imputación como investigado genera una consecuencia clara: un exdirector jurídico de SEPIDES y antiguo presidente de un comité de contratación pública tendrá que rendir cuentas ante el magistrado sobre su intervención en una transacción turbia. Dentro de un procedimiento judicial que salpica a corporaciones estatales, adjudicaciones, subvenciones millonarias y supuestas coimas, semejante aclaración no puede pasar desapercibida.

La pieza SEPI del caso Leire sigue mostrando que la supuesta trama no se habría movido únicamente en los despachos políticos, sino también en los engranajes administrativos donde se tramitan expedientes, se valoran ofertas y se adjudican contratos. En ese mapa, Fernando Albert Aragón aparece como una pieza clave para saber si el contrato del PEPA fue un procedimiento limpio o una operación más dentro de una red de influencia que ahora investiga la Audiencia Nacional.

Fuente: elDiario.es, El País, Cadena SER, Libertad Digital, El Español, Infobae y RTVE.