El proceso judicial conocido como caso “Chequesol”, relacionado con presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), avanzará el 12 de marzo con la comparecencia de nuevos testigos. En esa fecha deberán declarar el exdiputado Carlos Zelaya y el expresidente del Congreso Nacional Luis Redondo, quienes fueron admitidos por el tribunal como parte de los medios de prueba dentro del expediente que investiga un presunto fraude en el uso de fondos destinados a programas sociales.
La audiencia forma parte de una etapa procesal en la que se evacúan distintos elementos probatorios presentados por el Ministerio Público y los equipos de defensa de los acusados. El caso ha adquirido relevancia en el debate público debido a que involucra a funcionarios, recursos estatales y programas dirigidos a sectores vulnerables, lo que sitúa la investigación en el centro de la discusión sobre la gestión de fondos públicos y la rendición de cuentas en Honduras.
Declaraciones requeridas por la defensa
La comparecencia de Zelaya y Redondo fue solicitada por la defensa de algunos de los imputados, entre ellos el exsecretario de Sedesol José Carlos Cardona, quien enfrenta cargos junto con la diputada Isis Carolina Cuéllar y otros funcionarios y particulares. Según el Ministerio Público, los implicados estarían vinculados a 67 delitos de fraude, relacionados con el supuesto desvío de más de seis millones de lempiras mediante la emisión de cheques y transferencias que habrían sido gestionadas de forma irregular.
La abogada Karla Arita, quien actúa como representante legal de Cardona, planteó que los testimonios podrían ofrecer datos clave acerca del origen de las solicitudes de fondos dirigidos a proyectos sociales. Según expuso, esas declaraciones ayudarían a dilucidar de qué manera se tramitaron las peticiones de financiamiento para obras comunitarias y qué actores participaron en dichos procedimientos, elementos que, a juicio de la defensa, serían esenciales para entender la estructura administrativa que propició las operaciones bajo investigación.
Dentro del proceso judicial, el tribunal admitió 76 medios de prueba que deberán ser presentados durante las audiencias. De ese total, 39 corresponden al Ministerio Público, mientras que el resto fue ofrecido por las defensas técnicas de los acusados. Entre los elementos probatorios figuran documentos, informes periciales y testimonios, cuyo análisis busca determinar si los recursos asignados a programas sociales fueron utilizados conforme a los procedimientos establecidos o si existieron irregularidades en su administración.
Evolución del procedimiento judicial
De acuerdo con la información difundida por el portavoz del Poder Judicial, Carlos Silva, la etapa vigente del proceso abarca la lectura de la documentación probatoria y la exposición de una pericia financiera, considerada uno de los pilares técnicos del expediente, tras lo cual se procederá a recibir las declaraciones de los testigos planteados por las defensas.
Silva explicó que el cronograma judicial prevé que las primeras declaraciones de testigos se realicen en los días previos a la comparecencia de Zelaya y Redondo. En ese contexto, el jueves 12 de marzo se programó la participación de ambos exfuncionarios, quienes deberán responder preguntas formuladas por las partes involucradas y por el tribunal.
El portavoz mencionó además que, hasta ahora, no se ha recibido formalmente ningún documento que respalde una posible ausencia de Carlos Zelaya por razones médicas, aunque aclaró que, si durante el transcurso de la audiencia se presenta un certificado o una notificación oficial, el tribunal dará a conocer dicha información.
La legislación procesal establece que la parte que propone un testigo es responsable de garantizar su comparecencia ante el órgano jurisdiccional. En este caso, corresponde a las defensas que solicitaron las declaraciones asegurar que los testigos se presenten ante el juzgado en la fecha prevista.
Un proceso con implicaciones institucionales
El caso “Chequesol” ha emergido como uno de los procesos judiciales que más atención pública ha generado en los últimos meses, impulsado por la naturaleza de los recursos bajo investigación, originalmente asignados a iniciativas sociales y proyectos comunitarios. Las indagaciones iniciales señalan que una parte de esos fondos posiblemente no alcanzó a los destinatarios previstos, lo que llevó a la apertura de la causa penal.
La evolución de las audiencias y la apreciación de los medios de prueba influirán en que el proceso continúe hacia fases posteriores del procedimiento judicial o en que aparezcan nuevos elementos dentro de la investigación. En este contexto, las declaraciones de los testigos convocados podrían ofrecer datos relevantes sobre el funcionamiento administrativo del fondo social y los mecanismos utilizados para gestionar los recursos públicos.
Mientras el expediente continúa su curso en los tribunales, el desarrollo del caso mantiene la atención sobre la supervisión del gasto público y la responsabilidad de los funcionarios en la administración de fondos sociales, temas que siguen ocupando un lugar central en el debate institucional del país.

